Dependemos de los océanos

Eco Actúa/agua/17 julio, 2020

La dimensión del agua en el planeta ya es una fotografía mental. Gracias a los humanos atrevidos que se aventuraron a mirarnos desde el espacio, comprobamos que los océanos ocupan dos tercios de nuestro mundo. Pero ¿qué tan conscientes somos de su importancia para nuestra subsistencia?

Los océanos son esenciales para el planeta. Son los sistemas circulatorios de la economía mundial. El 90 % de lo que consumimos llega a nosotros a través de buques. El 50% del aire que respiramos se produce en los océanos. En algunos lugares del mundo, más del 80% de la proteína consumida proviene de los océanos. 56 millones de personas trabajan allí. Es un espacio próspero, del cual depende de manera vital buena parte del comercio y el ambiente.

Ian Urbina, periodista

Para quienes vivimos entre montañas, no es sencillo imaginar que una acción cotidiana en nuestras casas afecta el balance -cada vez más frágil- de la vida en los océanos. Y mucho menos se nos ocurre, que tal efecto puede llegar a instalarse en nuestra corriente sanguínea.

Sabemos que nuestros deshechos de plástico, por inadecuada disposición, pueden llegar a ríos y de allí al mar. Pueden crear lagunas de basura, agotar el oxígeno en reservorios de agua y asfixiar múltiples seres marinos. Y luego de muchos años, reducirse a partículas diminutas y volverse micro-plástico. Esto último, resultado de un proceso largo que seguimos sintiendo lejano. La mala noticia es que hay formas más rápidas de llegar a acumular micro-plástico.

Las industrias textil, automotriz y de construcción, por ejemplo, se han propuesto reutilizar el plástico. Es algo bueno. El asunto es que, cuando hacemos una disposición inadecuada de prendas, empaques, botellas, tapas y bolsas elaborados con plástico reciclado, terminan en drenajes que llegan al océano; y en constante humedad y acidificación variable, sus formas compactas pierden tal cualidad y liberan el micro-plástico.

Son tan altas las cantidades de estas micro partículas que ya comenzaron a bioacumularse. Es decir, los peces las están ingiriendo como parte de su alimentación. Luego nosotros comemos esos peces y los micro-plásticos terminan en nuestros cuerpos.

Desde casa ¿qué puedo hacer yo para evitarlo o por lo menos disminuir la acumulación de micro-plástico en los océanos? Además de reducir el consumo de empaques de plástico de un único uso, es mi responsabilidad clasificar los desechos plásticos. Una vez separados, es más sencillo para los recicladores reunirlos como insumo para productores de: madera plástica, micro-fibras, tapas, estuches, aislantes, pinturas, entre otros. Y comenzar de nuevo el circuito de producción y consumo sostenibles.

No hacerlo, es desconocer la finitud de nuestro recurso hídrico.

Eco Actúa, clasifica tu basura.

angelicaestrada

Fuente consultada: periódico El Tiempo

Imagen tomada de Plastic Garbage Project

Publicado por AngélicaEstrada

Comunicadora social-periodista/ locutora/ facilitadora-tallerista Mi propósito es inspirar a otros para que su expresión cotidiana sea asertiva

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